La custodia compartida suele ser una solución efectiva para aquellos padres entre los que no existe un gran índice de conflictividad y que además desean seguir participando activamente en el desarrollo y crianza de los menores, después de una separación; si bien es cierto que es a priori una solución efectiva, también puede presentar una serie de desafíos, para evitar controversias futuras se requiere una planificación cuidadosa y ante todo, una comunicación abierta.
Aquí te ofrecemos una guía integral para entender y establecer una custodia compartida exitosa.
1. Qué es la custodia compartida
1.1. Definición y tipos de custodia compartida
Patria potestad y régimen de guarda y custodia: La guarda y custodia hace referente a la residencia física y estancia física de los menores con cada uno de los progenitores, en tanto que la patria potestad, hace referencia a la autoridad para tomar decisiones importantes en la vida del niño, como su educación, salud y bienestar.
Modelos de custodia: Haciendo especial referencia a la guarda y custodia compartida, la misma no tienen un régimen específico dentro de nuestra legislación, sino que los acuerdos respecto a la misma puede variar considerablemente, atendiendo a múltiples factores, como pueden ser los horarios de los progenitores, distancia entre los domicilios y sobre todo, la estabilidad del menor. Entre los más comunes se encuentran:
- Semanas alternas: Los niños pasan una semana completa con un padre y la siguiente con el otro.
- Rotaciones a mitad de semana: Los niños cambian de residencia a mitad de semana, por ejemplo, de lunes a miércoles con un padre y de jueves a domingo con el otro.
- Esquemas personalizados: Diseñados para ajustarse a las necesidades específicas de la familia, como variaciones en los días de custodia dependiendo de horarios laborales y escolares.
1.2. Beneficios para los niños
Estabilidad emocional: La custodia compartida proporciona a los niños una mayor estabilidad emocional al mantener relaciones significativas y regulares con ambos padres, lo que minimiza la sensación de pérdida tras la separación, y permite el fortalecimiento de las relaciones paterno filiales con ambos padres por igual.
Participación equitativa: Permitir que ambos padres participen equitativamente en la crianza ayuda a los niños a sentir el apoyo constante de ambos progenitores, lo que contribuye a su desarrollo emocional y social.
2. Cómo establecer un acuerdo de custodia compartida
2.1. Factores a considerar
Horario y rutinas de los niños: Es fundamental crear un acuerdo que respete y apoye las rutinas diarias de los niños, incluyendo su asistencia a la escuela, actividades extraescolares, así como el tiempo de ocio.
Logística y ubicación: La proximidad entre las residencias de ambos padres y la facilidad de transporte son factores cruciales para asegurar que la transición entre hogares sea lo más fluida posible y repercuta lo menos posible en las rutinas de los menores. También se debe considerar la flexibilidad de los horarios laborales de ambos padres para acomodar los intercambios.
2.2. Documentación y formalización
Elaboración del plan de custodia o convenio regulador: El convenio regulador es esencial a la hora de proceder a elaborar el sistema de guarda y custodia compartida, nos permite reflejar por escrito el sistema de forma clara y detallada, que nos permita determina los horarios de intercambio, así como los horarios de visitas y distribución de vacaciones, y comunicaciones con los menores.
Aprobación judicial: Debemos recordar, que para que en caso de disputa el convenio regulador tenga plenos efectos, es fundamental su aprobación judicial, para ello, se deberá iniciar un procedimiento de guarda y custodia ( o de divorcio) de mutuo acuerdo que os permitirá ratificaros en las medidas dispuestas en el convenio regulador.
3. Consejos para mantener una custodia compartida efectiva
3.1. Comunicación y cooperación
Plataformas de comunicación: Utiliza herramientas y aplicaciones diseñadas para padres en custodia compartida. Estas plataformas pueden facilitar la comunicación sobre horarios, eventos y necesidades de los niños.
Resolución de conflictos: Desarrolla estrategias para manejar desacuerdos de manera constructiva. Considera la mediación o la creación de acuerdos previos sobre cómo resolver conflictos para evitar que afecten a los niños.
3.2. Flexibilidad y adaptación
Reevaluación periódica: Es vital revisar y ajustar el plan de custodia a medida que cambian las circunstancias, como nuevas necesidades de los niños o cambios en la vida laboral de los padres.
Compromiso y flexibilidad: Mantén una actitud flexible y dispuesta a comprometerte por el bienestar de los niños, adaptándote a las nuevas situaciones con el tiempo.
3.3. Involucrar a los niños
Escuchar a los niños: Incluye las opiniones y necesidades de los niños en el proceso de decisión sobre la custodia, siempre y cuando por su edad sea posible tener en cuenta su opinión. Su perspectiva puede proporcionar valiosas ideas para crear un acuerdo que funcione para todos.
Proveer estabilidad: Proporciona un entorno estable y seguro para los niños, minimizando el impacto de la separación en su vida diaria y asegurando que se sientan seguros y amados en ambos hogares.
Establecer y mantener un acuerdo de custodia compartida puede ser desafiante, pero con la planificación adecuada y una actitud colaborativa, es posible crear un entorno beneficioso y amoroso para los niños. Este artículo te proporciona las herramientas y conocimientos necesarios para abordar este proceso con confianza y asegurar que los mejores intereses de tus hijos estén siempre en primer lugar.